El encargo
Martina Bakery es una pastelería con obrador propio en la Avenida Doctor Marañón, con cafetería y terraza. Tenía ficha de Google y reseñas de cinco estrellas, pero ninguna web: quien la buscaba no encontraba qué hacen, qué tienen cada día ni cómo encargar una tarta.
Es la primera web de cliente del proyecto y se entregó sin coste a cambio de poder enseñarla como muestra de trabajo. Que fuera gratis no cambió el estándar: pasó la misma checklist de publicación que una web vendida.
Qué hicimos
Una sola página con secciones ancladas, que es lo que necesita una pastelería de barrio: especialidades, el local, un escaparate de fotos, dónde está y un formulario de encargos.
El cliente pidió blanco y negro, moderno y minimalista. La plantilla de partida venía con serif y letra caligráfica, incompatibles con eso, así que se rehízo en una sola familia sans y filetes de un píxel. Las fotos van a color sobre el blanco: en pastelería el color del producto es el argumento de venta.
Dos decisiones que fueron por omisión:
- Sin horarios publicados. No estaban confirmados, y una persiana bajada a la hora que pone la web se la cobra el negocio, no yo. La sección invita a llamar y el JSON-LD no declara horario hasta tenerlo.
- Reseñas reales o ninguna. Las que salen son suyas, de Google.
Las doce fotos son del propio negocio, no de banco de imágenes.
El resultado
La web está publicada y el contenido entero —textos, horarios, productos, reseñas— vive en archivos de datos separados del diseño, así que cambiar un precio o añadir una especialidad no toca ni una línea de maquetación.
Quedan dos huecos abiertos a propósito, esperando dato del negocio: el horario y el email al que deben llegar los formularios.